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lunes, 20 de julio de 2015

¿ES SIEMPRE NECESARIO EL TRABAJO EN EQUIPO?



Realmente no. Hay muchos trabajos, en concreto todos aquellos que consiste en poner algún proceso o procedimiento en marcha, en los que el concurso de un equipo, diferentes personas colaborando puede ser muy útil y necesario. Pero hay otros trabajos, en especial el de pensar, el de imaginar y crear en la que el concurso de un equipo puede hacer poco, es más puede contribuir de forma negativa, no consiguiendo un aporte realmente original.
La imaginación precede a la creatividad y esta a la innovación. En el trabajo de generación de imaginación y creatividad un equipo tiene realmente poco que decir, si lo tiene en su aplicación práctica que es la innovación. Pero el trabajo de imaginar algo nuevo diferente, una solución realmente nueva a un problema y su toma de forma y cuerpo mediante una posible solución (la creatividad) tiene todo que ver con el trabajo individual, en solitario de la persona. Ahí el equipo tiene poco que decir. Una vez se tiene una o varias posibles soluciones a un problema podemos acudir al equipo a fin de su validación y crítica. Pero sería poco práctico y operativo acudir a un equipo, pongamos de 7 personas y someterles la pregunta ¿bueno a ver que se nos ocurre ante este problema? Lo más habitual es que no llegásemos a ninguna conclusión. En cuanto alguien lanzase una idea, es muy posible que el resto se aferrase a esa idea, bien dándole formas diferentes o bien criticándola. Muy posiblemente no consiguiéramos del equipo la generación de ninguna otra idea. El colectivo no está realmente preparado para generar ideas de la nada, está preparado para darles formas y cuestionarlas. El trabajo de generar ideas de la nada corresponde a la persona individual en su más entera soledad. Es la persona individual la que puede tener varias ocurrencias ante un problema complejo y es la propia persona individual la que puede observar posibles soluciones en su cabeza. Este trabajo es personal e intransferible.
Una persona, de forma individual, ante la necesidad de poner en marcha su imaginación y su proceso creativo deberá proceder de la siguiente forma:

  1.  Describir el problema al que se enfrenta con el mayor detalle posible. No basta con  una descripción genérica del problema. Hay que profundizar en su descripción y en sus posibles conexiones con otro problema
  2. En su cabeza irá generando posibles ideas. Por muy absurdas que parezcan es bueno apuntarlas, hacer una lista de las ideas y su posible aplicación. Posteriormente se analizarán, valoraran y la propia persona rechazará algunas y aceptará otras 
  3.  Es también necesario que vea, visualice el modo en que la solución o soluciones toma cuerpo en una aplicación práctica. Al igual que antes hará una lista con ellas para luego diseccionarlas y aceptar algunas o rechazar otra
  4.  Diríamos que hasta aquí es el proceso creativo. Si bien lo que puede hacer la persona es someter al final a un equipo, a su juicio, el conjunto de ideas que él ha aceptado y las posibles soluciones que ha visto.  Esto le será muy útil pues le obligara a batirse en profundidad en la defensa de sus ideas y tal vez alguna ocurrencia de algún miembro del equipo sea positiva, pero siempre teniendo en cuenta que es el sujeto, la persona que ha desarrollado el proceso de imaginación y creatividad la que debe tener la última palabra en la toma de decisiones sobre con cual idea de las generadas se queda al final para pasar al proceso de innovación.

Por la tanto no olvidemos que el trabajo individual, en solitario, es muy necesario en la fase inicial del proceso de creatividad, precisamente en aquel en el que se deben generar ideas de posible aplicación práctica a la solución de un problema. En este tipo de actividad es donde el trabajo individual tiene su máxima expresión y el trabajo en equipo tiene poco que decir

lunes, 13 de julio de 2015

QUÉ LE PIDES A TU JEFE



Como mínimo que no entorpezca y no desmotive. Lo relevante no es la empresa, lo relevante es el jefe que te toca en suerte. Con tu jefe vas a convivir muchas horas de tu vida. Por lo tanto tu jefe te puede ayudar mucho, puede llegar incluso a ser tu maestro o puede marcarte negativamente por mucho tiempo
A los jefes no hay que pedirles imposibles, simplemente que se comporten como seres humanos con sus subordinados. Has tenido suerte cuando un jefe:

  • Se preocupa por tu desarrollo profesional. Habla frecuentemente contigo sobre eso, aún cuando vea que tu futuro no está en la empresa actua
  • Te deja participar activamente en las decisiones y acepta propuestas tuyas
  • Te deja un amplio margen de libertad para configurar tu trabajo
  • Te vuelves una persona confiable para tu jefe. Te considera adulto y responsable
  • No ejerce un control excesivo y abusivo sobre ti, claro siempre que tu respondas y no te dedique a la dolçe vita
  • Crea un buen clima laboral, generando entornos amables, distendidos y alegres. Generando un “alma positiva” en el colectivo que se ve animada a empujar con fuerza
  • Acepta el error, lo comprende y te da ánimos para volver a intentarlo 
  • Trata de ser objetivo e imparcial en lo tocante al reconocimiento y las recompensas. No se apropia jamás de una idea o de un trabajo tuyo. Sabe reconocer tus méritos
  • No te deja “con el culo al aire” a la primera de cambio. Sale en tu defensa ante circunstancias difíciles que siempre se dan en el trabajo

Si has encontrado en jefe de estas características, pues enhorabuena, consérvalo. Estas en un entorno de aprendizaje y de desarrollo profesional y personal muy positivo. En ese contexto te encontrarás motivado, fíjate que no hablo de sueldo, para tratar de hacer y enfrentar nuevos proyectos con tus propias capacidades.
Por desgracia este tipo de jefes no abundan, la espécimen más común suelen ser los jefes tóxicos. Estos son el reverso de los mencionados anteriormente.

  • No se preocupa nada por tu desarrollo profesional. Eres para él un mero recurso sustituible en cualquier momento
  • Solo sus ideas y decisiones son las que valen. Siempre tiene razón y en caso de duda no duda en esgrimir sus galones
  • Te limita toda participación e iniciativa. Eres un mero objeto más de producción
  • No tienes ningún margen para configurar el contenido del trabajo. Las normas y los procedimientos los pone él
  • Siempre lo tienes colgado a la chepa, ejerce un control paranoico
  • No eres una persona de confianza para tu jefe. Te considera incapaz y nada responsable
  • No acepta el error y lo castiga con dureza
  • Lo único que importa es el resultado, todo el esfuerzo puesto, si no se consigue el objetivo es baldío
  • Es totalmente arbitrario con el reconocimiento, generando a su alrededor una especie de clientelismo de “lame culos” que tratan de parasitar a su sombra. Tus ideas son siempre sus ideas
  • No puedes confiar nunca en él, te dejara vendido a la menor ocasión propicia, a fin de quitarse un problema de encima y pasárselo a otro.

Si has tenido la desgracia de que te toque en suerte un jefe de este cariz mi recomendación es que te marches de ese departamento o empresa lo antes posible. Tu salud te lo agradecerá
Algo que les digo siempre a mis alumnos, el día que os ofrezcan un trabajo, no lo aceptéis sin tener una conversación de al menos 10 minutos con el que será vuestro jefe. Esa conversación, por lo que destile el jefe en la misma, os ayudará para decir un si o un no a la oferta. Algo parecido os recomendaría hicierais con los que van a ser vuestros compañeros de trabajo. La identificación de cómo pueda ser el clima que se respira es decisivo para un desempeño en un entorno no crispado.