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lunes, 26 de octubre de 2015

LA META O EL VIAJE



¿Qué puede ser más apasionante, la meta o el viaje realizado para alcanzar la meta? Solemos hacer realidad nuestros sueños a través de las metas u objetivos que los mismos nos provocan. Al soñar con conseguir lo que hacemos en realidad es proyectar en nuestra mente un futuro que nos gustaría alcanzar. Ello lo convertimos en algo concreto mediante el procedimiento de establecer una meta u objetivo. Así, la meta, basada en una visualización de algún logro a futuro, se convierte para nosotros en un ancla, en un asidero que nos empuja hacia ese logro. Si el sueño, la visualización en lo suficientemente fuerte (deseado) se convierte en una especie de martillo en nuestra cabeza, que cada mañana nos dice ¡eh, no te olvides, tienes esta meta por alcanzar! Este sencillo mecanismo de retroalimentación es el que tira de nosotros y nos hace avanzar continuamente. Nuestra vida, en realidad, nos ni más ni menos que un cúmulo de sueños visualizados, convertidos en metas u objetivos, que nos hacen ponernos en marcha para su logro.
¿Qué ocurre cuando se alcanza la meta? Puede haber una especie de vacío. Parecerá que nos falta algo. Hemos puesto esfuerzo en ello, en ocasiones de años, y de repente, al cabo de un viaje se obtiene la meta. También puede que la ilusión por el logro de la meta sea fugaz, ya está. No tenemos que dejarnos llevar por ese vacío ni tampoco por la euforia excesiva. Lo mejor será ponerse otra meta. Intentarlo con otro objetivo. Al igual que el escritor que se dedica dos años de su vida a escribir su novela, cuando acaba, no se abandona, al poco tiempo está ya pensando en otra historia para convertirla en novela. Así debemos hacer nosotros. Proponernos, una vez alcanzado y logro ir a por otro. Como he dicho antes así es como vamos progresando y creciendo en la vida. No hacerlo así sería dejarnos llevar por la inercia y convertirnos en un vegetal.
¿Y qué ocurre si no alcanzamos la meta? Hemos de desilusionarnos. Ni mucho menos. Hemos  de estar orgullosos de haber iniciado el viaje y volver a intentarlo de nuevo. Hemos de tener en cuenta que tanto si se logra la meta como si no habrá tenido lugar lo que se llama el “viaje”. El viaje no es ni más ni menos que el recorrido que debemos hacer desde que visionamos nuestro sueño convertido en meta hasta llegar a la misma o a las proximidades de la misma. El viaje es altamente enriquecedor, por diversas razones: forma parte de todo el proceso, deberé vencer dificultades, descubriré nuevas relaciones y vínculos, aprenderé a establecer preferencias, a tomar deciones.etc. La duración del viaje suele ser más largo y enriquecedor que el logro (celebración) de la meta. En definitiva el viaje fortalece mi carácter, mi personalidad y me genera enorme confianza. Para muchas personas es más importante la experiencia del viaje en si misma que el propio logro de la meta.
Por lo tanto en el establecimiento de metas y objetivos has dos cosas relevantes que distinguir, la propia meta, el orgullo de haberla alcanzado, pero también las enormes lecciones que nos puede deparar el viaje aún cuando en ocasiones no alcancemos la meta. A destacar lo que apuntaba el sicoanalista y siquiatra Jacques Lacan (el sicoanalista más controvertido desde Freud). La fantasía tiene que ser poco realista, ya que en el instante que la consigues ya no la quieres. No debes evaluarte por lo que has obtenido sino por el esfuerzo (viaje) aplicado para obtener tus ideales
La palabra viaje entre paréntesis es una anotación mía

lunes, 29 de diciembre de 2014

APRENDE LOS SECRETOS PARA PROGRESAR EN LA VIDA


Recientemente he vuelto a visionar Flashdance (Adrian Lyne, 1983). Cinematográficamente hablando la película es floja, quizás lo mejor es la canción de Irene Cara “What a feeling”. Pero en cambio desde el punto de vista del comportamiento humano tiene alguna aportación interesante.

 Para abrirse camino en la vida son necesarias, en esencia, tres cosas: ten un sueño, una meta a medio-largo plazo (8-10 años), visualízalo de vez en cuando. Dale vida en tu cabeza. Y por último encuentra ayuda, alguien que te abra alguna puerta o te ayude a vencer las primeras dificultades.

 Esta película, a través de la historia que cuenta, resalta vivamente esas tres cosas. Nos ilustra magníficamente sobre ellas.  Una chica joven que trabaja en una acerería en Pittsburg y por las noches baila en un bar,  sueña con que la admitan a las pruebas de ballet clásico en el Conservatorio. De vez en cuando, cuando por TV pasan algún programa de ballet clásico ella visiona el sueño y lo escenifica. Y por cosas de la vida, o del guión, el dueño de la acerería se enamora de ella y mira por donde él forma parte del consejo de admisiones del Conservatorio. Le allanará el camino de la admisión a la prueba, el resto depende de ella.

 Si careces de un sueño en la vida careces de metas. Los sueños, las metas, actúan como anclas y son referencia hacia la que caminas. El sueño es una obligación, un compromiso que creas contigo mismo y eso tiene una fuerza enorme. Te empuja a avanzar

 Visualizar el sueño, recrear su alcance en la mente ejerce un enorme estímulo en ti y te da confianza para poder avanzar. El recrear el sueño actúa de acicate, hace que lo sientas vivo y lo veas con posibilidad de alcanzarlo. Visualizar lo que se quiere lograr es una técnica muy usada para superar momentos difíciles y motivar a los equipos. Véase el video que Pep Guardiola encargo preparar a TV y puso a sus jugadores minutos antes de la final de la Champions League de 2009 ante el Manchester United

 Y por último, importante, te vas a tropezar en el camino hacia tu sueño con dificultades que te serán difíciles de salvar. Para esas ocasiones pide ayuda, busca el apoyo de alguien, que sin regalarte nada ni regatear tu esfuerzo te puede ayudar a allanar el camino

 Como verás progresar en la vida no es tan complicado, es cuestión de saber lo que tienes que hacer. Como tantas cosas en la vida, para llevar a cabo un proyecto, ya sea profesional o personal, hay que estar en los secretos del proceso.