Translate

domingo, 15 de febrero de 2015

LAS EMPRESAS SIN JEFES Y LAS ESCUELAS SIN PROFESORES



¿Las empresas sin jefes? Si. Esta es una de las muchas  apasionantes propuestas del libro “The Future of the Work” de Thomas W. Malone. ¡Pero esto es absurdo! No tiene sentido, alguien debe mandar. Falso. Como igual de falso era la visión que la gente tenía a principios del siglo XVIII, no se concebía un mundo sin el poder de Rey. Lo mortales se encomendaban al Rey que era el dueño de las vidas y las haciendas.  Pero algo paso en 1776 en las colonias inglesas de América y en 1789 en Francia. Los hechos acontecidos entonces desembocaron en la desaparición del poder absoluto de los reyes y en el advenimiento de los sistemas democráticos. Hoy la mayoría de los mortales no entiende como se podía vivir sometido a un poder absoluto real.

Algo parecido y mucho más fuerte esta ya aconteciendo, en más ha ocurrido ya, de forma silenciosa. La revolución de las tecnologías de la información. Nunca como ahora el ser humano ha tenido la posibilidad de ser libre, responsable y dueño de su destino. Las tecnologías de la información y su capacidad mental le posibilitan hacer todo lo que quiera y sea capaz de emprender

Claro está que el cambio definitivo no vendrá de las TIC, están son facilitadoras del mismo. El cambio vendrá cuando el ser humano asuma y tome conciencia,  en la actualidad y de ahora en adelante, de su autentico poder actual, gracias a las TIC, y sea capaz de tomar conciencia responsable de su propio futuro y desarrollo. Sólo él es responsable de lo que le pasa y en su mano, en su esfuerzo, está alcanzar todo lo que se proponga. Es enormemente libre y tiene los medios (las TIC) para poder hacerlo. Los sistemas sociales y educativos tienen que tomar conciencia rápida de esto y efectuar las modificaciones oportunas para que desde niño la persona crezca en un entorno de responsabilidad y libertad.

Seguimos concibiendo que en las empresas debe haber un jefe que mande y en las escuelas un profesor que haga lo propio. Hay que desterrar el mandar. ¿Qué legitima al jefe o al profesor para mandar? Pues que alguien le ha dado la autoridad. Sabe más, tiene más información. Falso. Hoy en día cualquier empleado (que tenga ganas de localizar información y aprender) o cualquier alumno a partir de bachillerato (que tenga igual ganas) pueden saber tanto o más que el jefe o el profesor. Esta totalmente caduco que el jefe me tanga que decir lo que tengo que hacer y que el profesor en la tarima recite como papagayo las cosas que puedo encontrar, posiblemente mejoradas en Internet.

En la actualidad el ser humano tiene al alcance de un clic montañas de información y saber. Es cuestión de buscar y convertirlo en conocimiento. Luego hay que transformar urgentemente el papel de los jefes y los profesores. Estos deben pasar a ser coordinadores, impulsores, catalizadores. El jefe debe asumir que es uno más del equipo y que en su mano está ilusionar, impulsar y coordinar para que sus colaboradores pongan en marcha estrategias y objetivos. Y el profesor debe despertar en el alumno la ilusión por conocer y saber y sobre todo le debe ayudar a construir su propio pensamiento y su sentido crítico.

Las empresas que ya han comprendido esto, caso de Google, Microsoft, son empresas líderes con gente comprometida con su trabajo. Cada vez más el poder cambio en las empresas, la capacidad para elaborar estrategias surge desde abajo, no desde arriba. Arriba, en las jefaturas, se deben encargar de crear los espacios de libertad y colaboración para que ello suceda.

Estamos en el siglo XXI en un entorno de enorme libertad para las personas. Las TIC son las facilitadoras de ello. Pero a la vez esto conlleva enormes dosis de exigencia para con las personas. Debes ser capaz de gobernar tu destino, si quieres sobrevivir en esta sociedad de los “individuos”. De nada puede servir tu carrera, tu Master, sino lo enmarcas en un proyecto personal y tienes el coraje, la valentía y el arrojo de ponerlo en marcha. Los cambios a los que silenciosamente estamos asistiendo son enormes, no solo en lo político, económico, social. Sobre todo en la división del trabajo. Una nueva forma radicalmente distinta de la industrial ya está aquí. En esa nueva forma los jefes y profesores al estilo tradicional deben desaparecer o reciclarse muy rápidamente. Son dinosaurios e impiden el crecimiento y desarrollo de la empresa y de la persona

domingo, 8 de febrero de 2015

¿ERES UN RECURSO?



Tal vez el denominar al departamento que se ocupa de los empleados “departamento de recursos humanos” ha marcado el devenir de la consideración de las personas en las empresas, o tal vez no, quién sabe. La calificación de recurso aplicado a las personas tiene connotaciones peyorativas. Un recurso es algo que se consume, se utiliza, se agota en el proceso de producción (las materias primas, las máquinas, los consumibles) y ¿Por qué no? las personas. Tal consideración han tenido la inmensa mayoría de empleados  utilizados en la era industrial. Fueron contratados, utilizados y despedidos o jubilados.
A partir de los años 90 del siglo pasado, con los cambios que se oteaban en el horizonte y en los que estamos metidos de lleno, la literatura sobre gestión de personas empezó a destacar la importancia y la relevancia de las mismas para el desarrollo y crecimiento de las empresas. Claro, lo que la literatura se calló es que no todas las personas tienen la misma importancia ni relevancia, que unas (aquellas que son perfectamente sustituibles) seguirán teniendo por parte de la empresa la consideración de recurso y otras (las menos) merecen un nuevo tratamiento y consideración, dado que su concurso en la empresa es determinante y clave para hacer crecer el valor de la misma.
En cualquier caso, la literatura sobre gestión de personas que ha venido desarrollándose desde entonces ha puesto el acento en el ser humano como parte de “lo diferente” respecto al valor que aporta a la empresa. A ese ser humano se le pide ahora que no sea un mero sujeto pasivo y obediente, sino que sea un líder, que sea activo, que sepa gestionar equipos, que proponga soluciones. En fin, que sea un emprendedor dentro del círculo de su actividad.
Bueno sería, que al menos como muestra de que algo cambia, que las empresas empezasen a cambiar los rótulos del departamento de recursos humanos por el de “dirección de personas”. Ello tal vez sería el anuncio de que un hilo de sensibilidad empieza a aparecer en los órganos de gestión de la empresa, al menos hacia aquellas personas que verdaderamente le aportan y valor y diferenciación y van dejando de ser un mero recurso de explotación más.
Mucho me temo que mientras ese cambio de semántica no se de no se avance mucho en la moderna gestión de personas dentro de la empresa y los círculos de poder de la misma vean que eso de que “eres un recurso humano” ya va bien y más en estos tiempos

domingo, 1 de febrero de 2015

LA SUERTE



¿Existe la buena o la mala suerte? Suele ser bastante habitual que cuando nos ocurre algo positivo o negativo nos digamos a nosotros mismos, o nos digan los demás, que buena suerte has tenido o que mala suerte has tenido. Este planteamiento es realmente falso. Es como si nos dijéramos a nosotros mismos, mira siéntate aquí y espera a que pase la buena o la mala suerte, la primera la coges y la segunda la apartas. Falso el planteamiento, pero agradecido para con nosotros mismos. Nos quita responsabilidad y presión de encima. La culpa está siempre en el exterior, nada que ver con nosotros, con nuestros actos, fuerza de voluntad y responsabilidad
Hemos de comprender y asimilar de una vez que las cosas que nos pasan dependen en exclusiva de nosotros mismos. Hemos de aprender de una vez por todas a asumir la responsabilidad de nuestros actos. Me han suspendido el examen. ¡Qué mala suerte! No. Alguna responsabilidad tendrás. ¿Has preparado suficientemente la materia? Me ha dejado la novia. ¡Qué mala suerte! No, analiza tus actos, seguro que tienes alguna responsabilidad. Y así sucesivamente en todo lo que nos pasa en nuestra vida
Las cosas que nos pasan, buenas o malas,  a lo largo de nuestra experiencia vital están muy relacionadas con la forma que como enfrentamos la vida, en la forma de ver la realidad, el vaso medio lleno o medio vacío. Había una vez un empresario de zapatos que envío a dos comerciales a África a fin de abrir mercado. Pasado un tiempo un comercial le llama y le dice: jefe aquí no hay nada que hacer, todo el mundo va descalzo. El otro vendedor también le llamó, pero este le dijo: jefe envíame miles de cajas de zapatos que aquí hay unas oportunidades inmensas ya que todo el mundo va descalzo.
Todas las situaciones de la vida, si te lo propones, presentan oportunidades positivas. Había una vez un campesino que se encuentra con un viajante. El viajante le dice véndame ese burro de ahí. El campesino se lo vende. Pasado un tiempo campesino y viajante se vuelven a encontrar. El campesino le dice que le devuelva el buro, que se lo compra, que lo necesita. El viajante le dice que no puede que se le murió. Bueno es igual – exclama el campesino, devuélvemelo. El viajante le dice que no, que ya se le ocurrirá que hacer con el burro muerto. Pasado otro tiempo se vuelven a encontrar y el campesino le pregunta al viajante ¿qué hizo con el burro? ¡Ah! le saque un buen dinero. ¡Pero como si estaba muerto! Bueno organicé una rifa, vendi 1.000 papeletas a 100 €. Si pero al que le tocó se enfadaría mucho, ya que burro estaba muerto. Si, reclamo y le devolví lo 100 €
Has de salir de la zona de los resignados, los sufridores o los culpables. Enfréntate con tu realidad, con determinación y sobre todo con responsabilidad. Veras como la buena suerte acude hacia ti.
Buena suerte o mala suerte, que más da. Lo cierto es que las cosas dependen de nosotros, de cómo enfrentemos la realidad, de la fuerza y de la ilusión que ponemos en hacer las cosas y de la responsabilidad que aplicamos. Concluiremos diciendo que la buena suerte te la tienes que trabajar. No la busques, créala con tu esfuerzo, determinación y responsabilidad. Terminaré con una frase de mi buen amigo Carlos Hernández (Carlos 2abrazos): Cada vez que digas un “es que” pon al lado un “tengo que”

lunes, 26 de enero de 2015

EL ÉXITO: ¿FÁCIL O DIFÍCIL DE ALCANZAR?

Empecemos diciendo que el éxito es algo subjetivo, si bien podríamos convenir que el éxito tiene mucho que ver con el camino que se recorre hacia un logro, una meta, aún cuando ese logro se nos resista o en ocasiones no se alcance. Por lo tanto el éxito hay que verlo como algo dinámico, el camino a recorrer, más que como algo estático, el punto de llegada.

 Aceptando ese principio podemos preguntarnos si el éxito es fácil o difícil de alcanzar. A juzgar por la cantidad de personas infelices (que no están contentas con su vida, con su familia, con su trabajo.etc), podríamos decir que el éxito es difícil de alcanzar. Nada más lejos de la realidad. El éxito es fácilmente alcanzable. Depende fundamentalmente de nosotros. Nuestra vida será lo que nosotros decidamos que sea.

 Si seguimos unas sencillas reglas, el éxito está al alcance de nuestra mano, más bien diríamos al alcance de nuestro esfuerzo. Veamos.


1.       En primer lugar hay que ser capaz de soñar y sonar fuerte y de forma ambiciosa. ¿Dónde te ves dentro de cinco años?  Sueña con ello, visualizado, hazlo tangible en tu mente. Crea una fuerza mental que te permita ver ese sueño. Ello actuará como percha y será capaz de generarte una fuerza interior, un compromiso, una promesa a ti mismo con ese sueño. Esta es la mayor motivación que existe. Obviamente el sueño tendrá unos objetivos, esos son los que debes perseguir con ahínco.

2.       Acto seguido diseña un plan para lograr ese sueño. Establece con claridad todos los peldaños que deberás recorrer para alcanzar ese sueño. El plan es tu mapa. No hay que seguirlo al pie de la letra, las circunstancias te pueden hacer dar un rodeo o encontrar una vía alternativa. Pero en cualquier caso e muy bueno tener un plan, un mapa de salida. Es tu salvoconducto al éxito, al logro de ese sueño, al alcance de los objetivos.

3.       En tercer lugar dedica mucho, muchísimo esfuerzo a poner en marcha ese plan. El esfuerzo es una semilla muy amarga pero da unos frutos muy buenos. Deberás igualmente dedicar mucho tiempo a conseguir ir cubriendo las etapas de tu mapa. No te rindas, persevera. Piensa que el “no” ya está ahí. Tú debes luchar por conseguir el si. Dentro del esfuerzo está todo el tiempo que deberás dedicar a cultivar las relaciones. Los otros son magníficos eslabones y postes de gasolina en el mapa. Sin ellos es posible que consigas el sueño. Nadie consigue su sueño.

4.       Perseverar. No contentarte con un no por respuesta o con un fracaso. Te levantas y lo vuelves a intentar. Solo la insistencia y la constancia, igual que el martillo golpeando la roca, hará que avances en tu mapa hacia tu sueño y objetivos.

 Y ya está. Estas son las sencillas reglas que deberás seguir. Si quieres comprenderlas mejor te aconsejo el visionado de dos películas excelentes en este sentido “En busca de la felicidad” y “Burt Munro”. Incluso de este último podrás ver video reales en YouTube.

¡ Ah! y cuando consigas el sueño  no te pares. Vete a por otro. Recuerda que el éxito no es una meta es un camino.

Entonces porque tanta gente es infeliz y está desesperada y descontenta con su situación. Posiblemente por tres razones que seguramente viajan juntas:

1.       Han perdido la capacidad de soñar. Ya no tienen sueños o nunca los tuvieron. Se dejaron llevar por el agua del río y han ido a parar a un mar lleno de olas gigantes

2.       No tienen la suficiente fuerza de voluntad. Son débiles y hasta perezosos. Todo les parece imposible. Lo mejor es aceptar lo que venga. Y claro lo que viene  no siempre es bueno.

3.       Son incapaces de establecer un mapa. Lo ven muy complicado y tiran inmediatamente la toalla. Prefieren que todo se lo den hecho. Y claro, ya se sabe, las comidas precocinadas están rápido pero son indigestas

Bueno, querido amigo, reflexiona seriamente, el éxito está ahí, lo tienes delante de ti. Solo tienes que desear cogerlo.

lunes, 19 de enero de 2015

DOS DÍAS Y UNA NOCHE



Acabo de asistir a la proyección de la película Dos Días y Una Noche (Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne, 2014) y la verdad es que  me ha defraudado un poco, no por lo valores cinematográficos, que los tiene, sino por el tratamiento de la realidad empresarial. Creo que el cine europeo, cuando trata los temas de actualidad social o empresarial, sigue abusando de un cierto maniqueísmo, los malos y los buenos. Aquí se nos induce a ver a la empresa como “la mala” de la película. Un jefe tiene que tomar una decisión, despedir a una empleada (Sandra) o que los empleados de la sección renuncien a su paga extra a fin de mantenerla en el puesto. Para ello propone que sean los 14 empleados los que voten: despido y paga extra si o despido no y paga extra no.
A lo largo de la película asistimos al esfuerzo de Sara por convencer a los empleados de su sección para “renuncien” a su paga a cambio de que ella siga en el puesto. ¿Qué podemos aprender de esta película, desde la óptica de gestión de empresas? 

  1.    ¿Es correcta la actuación de la empresa? Para mí sí. El superior tiene que tomar una decisión. Se ha dado cuenta que en ausencia de Sara (tuvo una baja por depresión) el trabajo se hacía igual, por lo tanto con menos personal. Un criterio de optimización de la gestión determina que se deben reajustar los recursos.
  2. ¿Podía haber tomado el jefe la decisión? Si, por supuesto. Pero opta por implicar al grupo en la decisión. Eso se llama asumir responsabilidades por parte de los empleados. Los empleados deben entender que hay decisiones “duras”, despedir a una persona lo es. Para entender estos hechos que mejor acción que implicarse en ellos 
  3.    El comportamiento individual del colectivo humano. Algunos trabajadores optan por no implicarse en la decisión. No desean adoptar una postura de “si” ni “no”, prefieren escudarse en los otros. Preguntándole cosas a Sandra cuando va verlos del tenor de ¿cuántos han decidido que te quedes? O a mi me gustaría que te quedarás ojala salga que “sí” pero yo votaré “no
  4.  La fortaleza de Sandra. La fuerza de lucha ante la adversidad. Sandra no se derrumba ante su situación y la vemos luchar constantemente, hablando con cada uno de los trabajadores y luchando para que cambien su voto en su favor.
  5. El comportamiento ético de Sandra al final. Ante la votación final de empate entre “si” y “no”, el jefe opta por despedirla y mantener la paga extra al resto. Pero le comunica que a los dos meses la volverá a contratar ya que no renovará el contrato temporal de uno de los trabajados del equipo. Sandra que tiene la certeza de que el que será despedido, ocupando ella su puesto, es uno de los que ha votado a su favor, opta por no aceptar esta oferta. Mantiene un comportamiento ético y de corresponsabilidad.

Las empresas no son ni buenas ni malas y sus jefes tampoco, en la mayoría de los casos. Hay que tomar muchas decisiones en una empresa y algunas son verdaderamente desagradables. Es bueno y conveniente que los empleados se impliquen en estas decisiones y vayan aprendiendo a ejercer responsabilidades y no solo a obedecer. 

Lamento que la película haya dejado un trasfondo de que la empresa es la malvada y encima busca el enfrentamiento entre los empleados. Además pierde una ocasión magnifica de mostrar “que tú, empleado” eres el responsable de tu vida y de tu proyecto. Que dos sueldos pequeños en casa, con miembros con baja formación y empleos con perfil altamente sustituibles, pueden llevarte a que te encuentres en situaciones críticas en la vida. El cine también debe ser un instrumento para educar sobre eso e ilustrar que es importante gestionar tu vida. No solo focalizarte en tener un empleo, casa, coche y niños. Creo sinceramente que un cineasta norteamericano no le hubiera dado el enfoque que le han dado estos dos cineastas europeos. El siglo XXI no es tan maniqueo (buenos y malos) como el siglo XX. Es el siglo de la responsabilidad individual y la capacidad de proyección personal.

lunes, 12 de enero de 2015

CAMBIA TUS CREENCIAS, CAMBIARÁ TU VIDA

Las creencias son la particular opinión o visión que las personas tienen sobre aspectos o hechos de la vida, tales como el trabajo, el dinero, la familia, la seguridad, la raza, la religión..etc. De forma habitual las creencias no tienen una base científica, demostrable, como por ejemplo si bebes mucha agua adelgazas o si dejas de enviar este mensaje a 10 personas causaras una serie de perjuicios o si comes pan engordas. Más bien son formas de pensar que surgen de una masa de gente, no se sabe muy bien como y se transmiten de persona a persona y de generación en generación. El caldo de cultivo de las creencias que están en tu mente surge en la familia, en los amigos, en el entorno de la escuela o en el entorno del trabajo. De esta forma tu mente va captando “opiniones” sobre elementos de la vida y se las va creyendo, las toma como verdades, cuando realmente no lo son. Lo grave de las creencias es que condición nuestra vida. Nuestros actos, nuestras acciones y decisiones están totalmente condicionados por las creencias. Estas nos atan o determinan nuestra forma de actuar. Por ejemplo tal vez a ti te gustaría apuntarte a una organización ciudadana, pero en tu entorno siempre has oído “no te metas en líos, vivirás mejor”. Ese mensaje ha ido calando en tu mente y al final tú dejas de apuntarte a una organización ciudadana por esa creencia de la que eres portador.

Hay infinidad de creencias que conviene revisar, en todos los campos, pero especialmente en el mundo del trabajo. El entorno del trabajo hacia el cual tus creencias te llevan ha dejado de existir hace algún tiempo. En la sociedad de la información y conocimiento el principal valor es la persona y su talento. La creencias que te han trasmitido son las de la sociedad industrial y los paradigmas de la vida hace tiempo que se extinguieron. Así, por ejemplo

·         Encuentra un trabajo es más seguro. Falso. Ha dejado de serlo. Un trabajo asalariado ya no te garantiza ninguna seguridad

·         Estudia y busca un trabajo. Falso. El hecho de tener estudios no te garantiza el acceso a un trabajo. Hay muchos como tú. Te deberás plantear que de diferente ofreces, además de los estudios, que son muy necesarios

·         El trabajo es lo primero. Falso. La pasión es lo primero. Pon pasión en hacer algo y tendrás posiblemente éxito

·         El salario te da estabilidad. Falso. Hoy en día el salario es variable, y por desgracia tiende a la baja. Es mejor que pienses en facturación

·         Búscate un buen trabajo. Falso. No hay buenos trabajos, hay buenos profesionales que consiguen aplicar su talento a cosas que les apasionan

·         El colegio y la universidad garantizan una preparación. Falso. No garantizan la preparación necesaria para el siglo XXI, siguen estando configurados para producir clónicos para la era industrial. Deberás conformar tu propio programa de conocimiento, especializado pero interrelacionado

·         No hables de dinero. Falso. Es muy necesario hablar de dinero y tener una cultura financiera si no quieres cometer graves errores. Además el dinero será el colchón que te permitirá realizar tus sueños profesionales

·         Si estudias esto seguro que encuentras trabajo. Falso. Piensa cuál es tu talento y aplica conocimientos en mejorarlo. No hay estudios mejores que otros, hay personas mejores que otras

lunes, 5 de enero de 2015

UN NUEVO AÑO PROPÓSITOS VIEJOS

Se inicia un año más y mucha gente hace acopio de propósitos, normalmente de propósitos viejos que todos los años se repiten y nunca se llevan a cabo (debo dejar de fumar, tengo que ir al gimnasio, debo aprender inglés..). ¿Por qué ocurre esto? Puede haber varias razones, veamos algunas:

1.       Es una tradición y como tal la repito, eso sí sin ningún convencimiento.

2.       Simplemente hago una propuesta pero no tengo la voluntad y la firmeza para llevarla a cabo

3.       He realizado muchos propósitos y la verdad no sé por dónde empezar

Como tantas cosas en la vida y fijarse propósitos, metas, cosas que llevar a cabo, es una más, no tiene porque tener fecha fija. Todos los primeros de año me tengo que proponer algo, unas metas. Eso es una solemne estupidez.
Cualquier momento de la vida es bueno para establecerse metas. Eso sí, con plena consciencia de lo que haces. Eres tú, insisto, en cualquier momento, el que debe tomar conciencia de: ¿debo cambiar algo? ¿debo mejorar en algo? ¿debo estable alguna meta u objetivo nuevo? Y en conciencia y conscientemente elegir. Y sobre todo elegir sobre la base de que vas a tener la fuerza de voluntad, la motivación suficiente a fin de llevar a cabo ese nuevo propósito. Lo vital, lo importante es analizarte a ti mismo de forma sincera y poner en marcha tus propios mecanismos de motivación y fuerza de voluntad.
Así que tira a la basura tus “viejos”-“nuevos propósitos” olvida el ritual de emitirlos todos los primeros días del año que empieza y pon en marcha tu capacidad de análisis interior para determinar “que quieres hacer”. Pocos objetivos (2-3), eso sí retadores. Y sobre todo actúa sobre tu motivación interna. Ese sencillo procedimiento será el que te hará exclamar en algún momento ¡he conseguido mi propósito! Recuerda cualquier día del año es bueno para empezar.