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jueves, 16 de marzo de 2017

NO ES LA HAMBURGUESA ESTUPIDO, SON LOS TERRENOS



A mis alumnos de emprendimiento siempre les digo que las ideas no valen nada, lo que vale es llevarlas a la práctica y sobre todo hacerlas crecer. Algo que queda muy patente en la película “El Fundador” (2016, John Lee Hancock). Narra como se desarrolló y creció el negocio de McDonald,s no gracias a los que tuvieron la idea inicial (los hermanos Richard y Maurice McDonald) sino a un tercero que apareció de repente (Ray Kroc (Michael Keaton) que tuvo la visión y el amor al riesgo para hacerla crecer y extenderla por todo USA.

De esta película se pueden extraer una serie de aprendizajes muy claros, validos para todos los emprendedores y en general para toda persona que quiere crecer profesionalmente en su vida. Veamos


  • Aprende de la experiencia. A los hermanos McDonald se les ocurrió la idea base del negocio McDonald (automatizar el proceso de producción, a modo de cadena de montaje, siendo capaces de entregar pedidos en 30 segundos, estamos en 1954) así como así. No, lo aprendieron de la experiencia anterior. Habían tenido otros restaurantes más tradicionales y entregando comida más variada, pero se dieron cuenta que al final lo que pedía la gente era hamburguesas, patatas fritas y refresco de cola. Así que montaron un restaurante pequeño, dedicado a fabricar eso de un modo muy rápido, pudiendo entregar el pedido al cliente casi al instante. Ahí nació la base del éxito de McDonald,s
  • Las ideas no son nada, el valor esta en desarrollarlas, hacerlas crecer. Los hermanos McDonald eran muy felices en su pequeño restaurante de San Bernardino entregando a los clientes pedidos de hamburguesas, patatas fritas y refresco de cola, en 30 segundos, por unos pocos centavos. Vigilando muy de cerca la calidad. No estaban preocupados por hacer crecer su negocio, ya habían tendido una experiencia negativa con una franquicia que consiguió abrir 4 McDonald,s pero se deterioro la calidad al no poder vigilarla de cerca, al igual que hacían en San Bernardino. Abandonaron la idea de crecer
  • Tienes que acompañar tu idea de una visión de futuro la tienes que ver en tu mente crecer y desarrollarse. Ahí es dónde aparece Ray Kroc. Intrigado por el hecho de que ese pequeño restaurante había pedido 8 batidoras (él era vendedor de esas batidoras) tiene curiosidad por ver como es. Se queda perplejo cuando en pocos segundos le entregan el pedido de comida. Se entrevista con los hermanos y estos le enseñan su negocio y su secreto, la automatización del proceso de cocina. Ray queda fascinado, pero no tanto por el proceso de cocina, sino por el hecho de que ve en su mente un país lleno de pequeños restaurantes McDonald,s, además le fascina el nombre, intuye el poder de la marca.  Les propone a los hermanos McDonald extender su negocio a través de franquicias. Después de un tira y afloja con ellos, estos consienten. Será Ray quien se ocupe, para ello firman un contrato bastante exhaustivo y rígido en las condiciones de control.
  •  Si te ocupas solo de la producción y desatiendes los factores del crecimiento del negocio no llegarás a nada, hasta puede que pierdas tu idea inicial. Los hermanos McDonald iban a lo suyo, es decir ocuparse nada más de su restaurante de San Bernardino. Ray era el que se ocupaba de la extensión del negocio, buscando personas que quisieran ser franquiciados de la marca. Así Ray desarrollo una enorme experiencia en el proceso de expansión, del cual eran ignorantes los hermanos McDonald
  •   Hay que tener amor al riesgo y correrlo. Es Ray quien realmente corre con los riesgos, llega a hipotecar su casa para poder crear la primera franquicia de McDonald, con los aros dorados.
  •   Algo de suerte o de casualidad te ha de acompañar. Alguien te tiene que ayudar para que tengas éxito. Ray ha conseguido ya abrir una serie de franquicias McDonald,s pero se da cuenta que está sin un centavo, la escuálida comisión que percibe de cada franquiciado no le da para cubrir los gastos de expandir el negocio. Trata de renegociar la comisión con los hermanos McDonald pero estos se niegan. Va al banco a tratar de conseguir un aplazamiento para la amortización de su hipoteca, la cual no puede pagar. Entonces, por casualidad, alguien (un experto en finanzas e inversiones) escucha su conversación con el del banco. Cuando Ray sale a la calle lo interpela y se ofrece a ayudarlo. Revisan los libros y la forma de negocio. Entonces el asesor le indica que el negocio no está en la hamburguesa, que el negocio está en los terrenos sobre los que se asienta el restaurante. Convence a Ray para que empiece a comprar terrenos (él elige el lugar) y los franquiciados deberán forzosamente instalarse en esos lugares. Él tendrá la propiedad sobre la que se asienta el negocio. Así crea un empresa inmobiliaria independiente de la intromisión de los hermanos McDonald y empieza a extender las franquicias con ese nuevo concepto.
  •   Sobre todo gran negocio se esconde siempre algo “deshonesto” o “cruel”.  Llega un momento en que McDonald se va extendiendo de costa a costa con la característica de que el nombre y la idea de la cocina automatizada es de los hermanos McDonald, pero los terrenos sobre los que se asientan los restaurantes son propiedad de Ray. El enfrentamiento se hace inevitable. Al final los hermanos McDonald ceden y le venden el nombre de McDonald a Ray por 1.400.000 $ para cada hermano, negándose Ray a figurara en el contrato de cesión y venta de la marca que los hermanos McDonald percibirían de por vida el 1% de los beneficios que generara la cadena McDonald. Los hermanos jamás vieron un centavo de los beneficios. Es más Ray les prohibió utilizar la marca McDonald en su restaurante de San Bernardino y les abrió un McDonald en frente del suyo. Ni que decir tiene que esto representó el cierre para el originario restaurante de los hermanos McDonald

 De esta forma Ray convirtió una idea basada en un proceso de cocina en un imperio inmobiliario (1.700 restaurantes) que vende hamburguesas y facturó 700 millones de $ en vida de Ray

domingo, 8 de febrero de 2015

¿ERES UN RECURSO?



Tal vez el denominar al departamento que se ocupa de los empleados “departamento de recursos humanos” ha marcado el devenir de la consideración de las personas en las empresas, o tal vez no, quién sabe. La calificación de recurso aplicado a las personas tiene connotaciones peyorativas. Un recurso es algo que se consume, se utiliza, se agota en el proceso de producción (las materias primas, las máquinas, los consumibles) y ¿Por qué no? las personas. Tal consideración han tenido la inmensa mayoría de empleados  utilizados en la era industrial. Fueron contratados, utilizados y despedidos o jubilados.
A partir de los años 90 del siglo pasado, con los cambios que se oteaban en el horizonte y en los que estamos metidos de lleno, la literatura sobre gestión de personas empezó a destacar la importancia y la relevancia de las mismas para el desarrollo y crecimiento de las empresas. Claro, lo que la literatura se calló es que no todas las personas tienen la misma importancia ni relevancia, que unas (aquellas que son perfectamente sustituibles) seguirán teniendo por parte de la empresa la consideración de recurso y otras (las menos) merecen un nuevo tratamiento y consideración, dado que su concurso en la empresa es determinante y clave para hacer crecer el valor de la misma.
En cualquier caso, la literatura sobre gestión de personas que ha venido desarrollándose desde entonces ha puesto el acento en el ser humano como parte de “lo diferente” respecto al valor que aporta a la empresa. A ese ser humano se le pide ahora que no sea un mero sujeto pasivo y obediente, sino que sea un líder, que sea activo, que sepa gestionar equipos, que proponga soluciones. En fin, que sea un emprendedor dentro del círculo de su actividad.
Bueno sería, que al menos como muestra de que algo cambia, que las empresas empezasen a cambiar los rótulos del departamento de recursos humanos por el de “dirección de personas”. Ello tal vez sería el anuncio de que un hilo de sensibilidad empieza a aparecer en los órganos de gestión de la empresa, al menos hacia aquellas personas que verdaderamente le aportan y valor y diferenciación y van dejando de ser un mero recurso de explotación más.
Mucho me temo que mientras ese cambio de semántica no se de no se avance mucho en la moderna gestión de personas dentro de la empresa y los círculos de poder de la misma vean que eso de que “eres un recurso humano” ya va bien y más en estos tiempos